martes, 23 de octubre de 2012

La noche que compré el silencio.

¿Alguna vez compraste el silencio?
Ese silencio sordo, cruel, quebrado a veces
 por una lágrima, ese silencio que se duerme
 en las noches y amanece con vos.
''El silencio de los inocentes'', de los que
perdieron la oportunidad en la vida, de los que 
callaron para no lastimarse, para no entregarse
El silencio de la culpa, de la vergüenza, 
de los que emprendieron el camino
de la verdad y la justicia y tuvieron que aceptar
el conformismo y la mediocridad.
Cuando comprés ese silencio, sabrás que te 
acompañará para toda la vida y sólo te abandonará
cuando veas el largo corredor de sombras
que te llevará al lugar donde el miedo
da paso a la curiosidad.


                                                                                      María D'Abate.

domingo, 14 de octubre de 2012

El amor se mide en suspiros.

¿Dónde quedó el tiempo ''mal usado''?
¿Acaso el amor te deja devastado?
¿Van a algún lado las palabras dichas porque sí?
Quizás lo descubriremos, al fin.
Infiero en que amar se trata de contar...
Cuántos suspiros por segundo soltás,
cómo sonreís, sólo al verlo hablar.
No hay forma de dejarte ir,
lo pienso, lo evalúo, sólo quiero seguir.
¿Terminará el juego, estoy derrotada?
No hay manera de escapar del fuego de tu mirada.
Nadie me advirtió que amar dolía,
que si empezabas a querer sufrías.
Sin embargo, y con tropiezos,
descubrí lo soberbio de los besos.
Carente de cordura, me embriagué en tu figura,
soltando la cuerda, perdiéndome en tu hermosura.
Dejé de transigir el dolor como antes,
abandoné la bohemia irritante,
esa que causa pensarte y soñarte,
todo el tiempo, cada instante.
Ahora entiendo, más allá de todo,
que después de vos ni siquiera llego a ser yo,
Sé que con el tiempo ya no vamos a ser dos.








martes, 9 de octubre de 2012

Miradas.

En los tiempos en los que uno reflexiona respecto a las palabras dichas, las miradas encontradas, los momentos vividos, las sonrisas arrancadas sin querer, nos ponemos a pensar ¿Qué vale más? ¿Cómo se conoce a una persona?

Yo confío fehacientemente en las miradas ¿Cómo poder falsificar una? Es imposible.
Es utópico ver cómo muestran lo que hay en el alma, a través de un sólo sentido puesto en acción.
Cuando estás tristeTus ojos lo evidencian, no pueden mentir, aunque digas ''Todo está bien'' Si está todo mal, se nota.
Cuando estás feliz Los ojos brillan, gritan ''Che, sonrío con la mirada''
Cuando amás a alguien:  Se llenan los ojos de luz, ''Ese brillito en los ojos'' del que tanto se habla, es real, denota lo que se siente internamente.
Dos miradas que se cruzan hablan, en silencio, dicen todo sin decir nada. Manifiestan lo que nuestra alma quiere decir, sin dialogar. Van más allá de los ojos, y de lo que se ve, penetran dentro nuestro.
Hay, también, otras que de sólo divisarlas nos elevan, nos transportan a un lugar más allá de lo existente.
Bajo ciertas miradas nos sentimos fuertes, cobramos poderes sobrenaturales, somos todo lo que queremos ser, estamos donde queremos estar.
Existen otras desconocidas, esas que queremos dominar, que queremos hacer parte nuestro, son esquivas y lastiman, porque al verlas sabemos que no nos pertenecen.
Encontramos, a medida que pasa la vida, otro tipo de miradas, esas que nos sonríen:
Sonreír con la mirada es como mostrar lo que en tu alma ocurre, aporta más que mil palabras, que se pueden olvidar. Son como un ''plus''... Sonrisa, y mirada, a la vez, a la par.  Perduran en el tiempo, son eternas, como la esencia misma, son una manera de amar.

martes, 18 de septiembre de 2012

Dejar de escapar.

Siempre que llega ese momento horrible en el que vuelve a aparecer alguién indeseable (esa persona que dejaste ir por tu bien, el suyo, o el bien común) suelo tomarme un momento para reflexionar...

Sé que todo pasa por algo, pero no le encuentro explicación a tanta maldad.
Si mi vida se basa en temer ¿Hacia dónde puedo escapar? 
Si el problema soy yo, mi propio fantasma,
si donde quiera que vaya voy a tener ese dolor.
Supongo que es cuestión de tiempo,
hay que aprender a sentir el amor.
Si la moraleja me busca, me va a encontrar,
sentada esperando lo que me tiene que develar,
supongo que seguiré viviendo en el mismo lugar.
¿Abandonar, sin pelear? Nunca.
Sé que la verdad está, pero un tanto oculta.
La solución  y el problema es la misma cuestión,
el miedo y la felicidad, tienen la misma dirección.
Los inconvenientes hacen interesante la vida,
todo sería más fácil si no se dificultara ver la salida.
Amar hasta que duelan los huesos,
hasta que todo parezca insignificante, en comparación...
¿Será el destino que me espera? Quizá, es la salvación.
Más allá, hay remedio, ya no tengo que pensarlo más;
por fin, creo que es momento de dejar de escapar.




jueves, 6 de septiembre de 2012

Morir, a plazos.

Cae la lluvia, y yo no estoy de humor, entra el frío por la ventana, se escucha un temblor.
''No te asustes'' me decías, era el amor que aparecía.
Saquemos de mí la maldita costumbre de huir cada vez que pierdo el control.
Ayúdame a renacer, como antes, en cada canción.
Si volar es mi anhelo, podría hacerlo si quiero.
''No estás sola'' pero ¿Quién me acompaña?
Las lágrimas brotan, como si no hubiese un mañana.
No necesito seguridad, necesito dejar de sentir.
No ansío que me quieras, necesito evadir.
Es como si, con cada sonrisa, agonizara.
Se padece idealizar cada mirada.
Es letal como tus manos me estremecen, se hace presente el calor.
Mi espalda y tu piel: Fulgor y pasión.
Perdimos la sagacidad, lo sé, qué absurdo creer que ciertos dolores pueden ser placenteros,
qué erróneo confundir el amor con deseo.
No quiero que vuelvas a mí cada vez que pienso, 
nada desilusiona más que saber que es un cuento.
Si me abrazás, me pierdo; si me me mirás te siento.
Fiel reflejo el de tus ojos, y los míos, se complementan en cada mirada,
como si existiese el polvo de algún hada.
Enamorarse, era perder el juego. No quiero revancha, exijo vivirlo de nuevo.


martes, 4 de septiembre de 2012

Más allá.

¿A dónde voy? ¿De dónde vengo? ¿Quién me acompaña? ¿Quién soy?
Da miedo encontrar ciertas respuestas, da miedo tropezar en el camino, siempre me pregunto ¿Sola me podré levantar? ¿Cómo? Si no encuentro por qué  ¿Cómo seguir?
A veces es mejor no perder el tiempo con preguntas, y dejarse llevar como si las dudas fueran certezas y la lluvia que, quizá, hoy tanto pesa y deprime se convierta en una leve llovizna, casi una brisa, que te eleva y te lleva lejos, como un viaje, pero sin destino, sin mochila, a la deriva.
Desde siempre las cosas, se supone, tienen solución, una sola, una respuesta a esa pregunta, una sola ruta para llegar, nadie se pone a evaluar otra posibilidad porque así se estableció y, suponen, no indagar debe ser lo correcto.
¿A dónde voy? A vivir mi vida. ¿De dónde vengo? No sé. ¿Quién me acompaña? La gente que quiero. ¿Quién soy? Caterina, una chica de 18 años que estudia psicología.
Respuestas mediocres, a preguntas con miles de respuestas. ¿Soy Caterina, mi nombre me define, mi carrera me define, mi edad?  Y así podría estar horas haciendo preguntas sobre las preguntas.
Yo pienso que no todo termina acá, que soñar es parte de emprender el camino para que lo que anhelás se haga realidad; que los DEJA VÚ, los recuerdos que parecen ajenos  a nosotros hablan más de nuestro interior, más que nosotros mismos, porque cuentan cosas profundas, de nuestra alma pero, quizá, que fueron presentes en otra vida.
No tengo mi vida resuelta, ni pienso tener la respuesta a nada, porque precisamente no trato de encontrarle esa solución inútil que se pretende. No me obstino en saber por qué ciertas cosas me pasan a mí, por qué si yo no hice nada y demás preguntas que todos nos hicimos alguna vez.
También opino que las almas quedan unidas eternamente, por eso hago una diferencia entre cuerpo y alma. Son cosas muy opuestas. 
El cuerpo es algo material, corrompible, destructible.
El alma es algo puro, infinito, incorrompible.
Ver más allá de los sentidos es lo que me colocó en un lugar en el que me siento muy cómoda, en el que encontré más que una respuesta, miles y sin buscarlas. Aprendí a sentir con el alma: Interpretar una mirada, sentir un aroma tocándolo, sentir los colores, sé que se puede  ''escuchar la música'' aún siendo sordo e infinitas cosas que me hicieron sentir que estoy en el camino adecuado.

Conectarse con lo que no se ve: El pasaje, más barato, hacia la felicidad, la eterna felicidad.

martes, 21 de agosto de 2012

Un febrero diferente.

El primer amor, una playa; fuego, sin luz, tampoco toalla.
Arena, mar, frío, perfume de hombre, actitudes de asombre.
Un termo, reflejos, alejarnos del grupo (o morir en el intento)
Recuerdos, confesiones, el pelo suelto,
el ruido de ese mar, la temperatura ideal, el viento.
La calidez del tiempo, el vino tibio, 
el fino roce de nuestros labios fríos. 
Sin embargo, y sin tapujos, nos convertimos en amantes,
nada de apuros, la vehemencia se apropió de cada instante.
Admitiste jamás olvidarte de mí, era algo obvio,
me lo esperaba venir, no por alardear, era una situación peculiar.
A pesar de eso, confesé haber encontrado un apoyo especial,
nunca antes imaginado. Me coloqué en un lugar soñado.
Pasaron los días, fue una semana particular...
Cada caricia, cada melodía en tu guitarra interpretada, 
todo queda guardado en mi memoria, jamás lo voy a arrancar de mi alma.
No podría permitirme borrar de mí tu sonrisa,
tampoco tu miedo, tus ojos, tu prisa.
Desnudos, desciframos más de un enigma,
a la par encontramos la cura para mis heridas.
Imposible olvidar la forma de cada abrazo,
de cada camino que tomamos juntos, sin que me sueltes la mano.
Hoy no sé si te extraño o te recuerdo,
no sé si te vivo o te siento...
No estoy haciendo reminiscencia, 
la distancia no me impide que seas parte de mi esencia.
Tu recuerdo está acá todos los días,
será que nunca hubo una buena despedida.
Supe entender que no fue tu debut, sino el mío,
aprendí a hacer con amor, lo que antes intentaba llenar con pasión,
creció mi alma, a la par de tu corazón.
Lo fascinante es fusionar nuestra luz en una sola,
y, sin pretextos, dejarnos llevar por las olas...